Las fisuras anales se clasifican en función de su causa y su tiempo de evolución. Cuando las fisuras tienen pocos días de evolución se denominan agudas, y cuando tienen 6 o más semanas se consideran crónicas.

 

 

La mayoría de estas suelen ser de causa desconocida, y la aparición de sus síntomas se relaciona con un momento de expulsión difícil de heces duras, o con un brote de diarrea de heces líquidas.

 

 

 

 

Estas fisuras, se caracterizan por un aumento del cierre del canal anal debido a una actividad exagerada de la contracción del esfínter anal.

 

 

Por su parte, las fisuras anales asociadas a alguna enfermedad inflamatoria pueden presentar los mismos síntomas que las fisuras usuales o ser indoloras, pero en general son mayores y múltiples.

 

 

Lo mejor para evitar las fisuras anales es comer de manera balanceada, con mucha fibra, para evitar el estreñimiento que provoca las fisuras o hemorroides.